Estaba segura. Mi relación ya no era lo que yo esperaba. Así que me decidí a decirselo. Me dicidía terminar con él.
- ... la verdad es que ya no soy feliz. No río como solía, no te miro como antes, y yo creo que lo más sano es terminar nuestra relación ...
Se giró con la mirada seria y con la voz molesta contestó
- Lo sabía, he visto que perdiste el interés y creo que lo mejor es que me vaya. Por favor no me llames.
Y así dejó la mesa y camino lentamente hacia la salida dejandome con una sensación de vacio en el estómago. Pensé que después de 4 años juntos hablariamos un poco mas al respecto y trataríamos de encontrar una solución juntos. Simplemente se fué.
Camine hasta mi departamento donde encontré una nota de desalojo. Aquella guerra lejana habia ahora traído consecuencias a esta nación y se me prohibía por el solo motivo de mi nacionalidad, la entrada al edificio. Lo bueno es que sólo tenía una maleta adentro. Saqué mi celular y me decidí llamar a mi mejor amiga, pero no contestó. Lo intenté varias veces. Será que la señal esta fallando. No puede ser que ella tampoco quiera saber de mí, no le he dado ningún motivo.
Camine varias horas en círculos por la ciudad, pensando, tratando de encontrar explicación y motivos a todo lo que me estaba pasando cuando por fin me tope con mi jefe. Sonreí al verlo, él siempre ha sido tan amable. Caminé hacia el para saludarlo pero el sólo bajo la mirada y al estar más cerca de mi me dijo
-Lo siento mucho pero estas despedida. No pases por tus cosas pues ya han sido entregadas a la autoridad. Hasta pronto y que tengas una buena vida.
¿Qué acaba de pasar? No logro entenderlo. ¿Y ahora que haré?
Me senté en la fuente del parque y llevandome las manos al rostro ...
martes, 27 de noviembre de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
Transplante
Desperté en la fría sala de espera del hospital. Que raro que el resto de mis amigos hayan desaparecido y me hayan dejado aquí. Seguro fueron por algo de comida y no quisieron molestarme.
Teníamos ahí bastantes horas. Estabamos esperando a que nos dieran noticias de nuestra amiga Sandra, una chica dulce de cabello rojizo. Ella es tan bella y tan frágil; y nosotros, sus amigos de juventud somos lo mas cercano que tiene a una familia. Sus padres fallecieron en un accidente cuando ella tenía corta edad, y siendo sus padres también hijos únicos se quedo ella sola en este mundo, con su única abuela. Lamentablemente su abuela falleció el año pasado dejándola doblemente huérfana. Sandra, Sandra, cómo lloró Sandra la partida de su abuela, fué tan duro para ella que su corazón falló, no pudo soportar la gran pérdida. Desde entonces ha estado en espera de un donante para el transplante que necesita. Anoche recibió una llamada, tenía que correr al hospital porque su corazón había llegado.
Los muchachos y yo, nos venimos con ella al hospital. Todos la queremos mucho, ojalá venga pronto alguien de quirófano con buenas noticias.
-Hola, viene usted acompañando a la señorita Sandra B.
-Si dígame
-El transplante no ha salido bien, lo hemos intentado varias veces, la señorita esta muriendo, ella lo necesita a su lado en este momento, acompáñeme usted por favor.
Caminé al lado del doctor, casi corríamos entre los pasillos del hospital. Frente a mi se abrió un puerta donde pude ver una cortina. Al avanzar unos pasos pude también escuchar gemidos. Era Sandra detrás de la cortina, seguí caminando hasta llegar a ella. Pobre Sandra, estaba tan pálida, y podía ver el miedo en su rostro. Trató de decirme algo pero entre gemidos y la falta de aliento no pude entender nada. Sus ojos no me veían, sus ojos estaban fijos del otro lado del cuarto. Miraba con horror, traté de tomarla de la mano pero ella sólo la movio un poco como apuntando en la direccion en la que sus ojos veían. Volteé para encontrarme con la más espantosa escena. Eran mis cuatro amigos, los que yo pensé dejando el hospital para buscar comida. Nuestros cuatro amigos, abiertos por el estómago, sus cuerpos sin vida. Quise gritar, quise llorar, quise ...
Teníamos ahí bastantes horas. Estabamos esperando a que nos dieran noticias de nuestra amiga Sandra, una chica dulce de cabello rojizo. Ella es tan bella y tan frágil; y nosotros, sus amigos de juventud somos lo mas cercano que tiene a una familia. Sus padres fallecieron en un accidente cuando ella tenía corta edad, y siendo sus padres también hijos únicos se quedo ella sola en este mundo, con su única abuela. Lamentablemente su abuela falleció el año pasado dejándola doblemente huérfana. Sandra, Sandra, cómo lloró Sandra la partida de su abuela, fué tan duro para ella que su corazón falló, no pudo soportar la gran pérdida. Desde entonces ha estado en espera de un donante para el transplante que necesita. Anoche recibió una llamada, tenía que correr al hospital porque su corazón había llegado.
Los muchachos y yo, nos venimos con ella al hospital. Todos la queremos mucho, ojalá venga pronto alguien de quirófano con buenas noticias.
-Hola, viene usted acompañando a la señorita Sandra B.
-Si dígame
-El transplante no ha salido bien, lo hemos intentado varias veces, la señorita esta muriendo, ella lo necesita a su lado en este momento, acompáñeme usted por favor.
Caminé al lado del doctor, casi corríamos entre los pasillos del hospital. Frente a mi se abrió un puerta donde pude ver una cortina. Al avanzar unos pasos pude también escuchar gemidos. Era Sandra detrás de la cortina, seguí caminando hasta llegar a ella. Pobre Sandra, estaba tan pálida, y podía ver el miedo en su rostro. Trató de decirme algo pero entre gemidos y la falta de aliento no pude entender nada. Sus ojos no me veían, sus ojos estaban fijos del otro lado del cuarto. Miraba con horror, traté de tomarla de la mano pero ella sólo la movio un poco como apuntando en la direccion en la que sus ojos veían. Volteé para encontrarme con la más espantosa escena. Eran mis cuatro amigos, los que yo pensé dejando el hospital para buscar comida. Nuestros cuatro amigos, abiertos por el estómago, sus cuerpos sin vida. Quise gritar, quise llorar, quise ...
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