Mi madre me llevó de prisa al hospital. Me dijo que había recibido una llamada y que necesitaban hacerme unos estudios. Llegamos a un cuarto de hospital que estaba un poco descuidado. Me pareció un poco raro, pero confié en mi madre.
Al poco tiempo vino un grupo de enfermeras y un doctor que empezaron a tomar medidas de mi mano derecha. Luego me empezaron a hacer preguntas sobre mi embarazo. Me pareció curioso. Se marcharon y mi madre me dijo que tendríamos que pasar la noche ahi. Mi hija estaba ahí para pasar la noche conmigo. Normal, pues su padre andaba fuera de la ciudad y aún es muy pequeña para quedarse sola en casa.
A la mañana siguiente no pude despertar bien. Entre que abrí los ojos y vi a mi madre hablar con el doctor y mostrarle un cuchillo. También pude ver que le hablaba en tono bajo y amenazante. Pero volví a caer dormida.
Cuando desperté, estaba amarrada a una cama, con la mano derecha sin poder mover. Pude mover mi cara y ver que mi mano no estaba, en su lugar un gancho de metal. Mi bebe tampoco estaba dentro de mi, y con la mano izquierda me sujeté el vientre y empecé a gritar desesperada. ¡Nooooooo!